Aumenta la eficiencia del almacén: haz medibles la distancia recorrida y la precisión del inventario
En un almacén, el desperdicio es visible y, aun así, casi nadie lo cuenta. La razón es que el movimiento parece trabajo. Alguien que camina todo el día parece ocupado. Pero el trayecto en sí no genera nada, es solo el precio que pagas porque algo está en el lugar equivocado.
El primer número es la distancia por línea de picking. No necesitas ningún sistema para esto, un podómetro y una semana bastan. Divide los pasos entre las líneas y tienes un número con el que trabajar.
Un ejemplo: 600 líneas al día, una media de 38 metros por línea, lo que suma 22,8 kilómetros entre todo el equipo. Traslada el 20 por ciento de los artículos que representan el 80 por ciento de las recogidas a la altura de los ojos y cerca de la mesa de embalaje, y el recorrido baja a 24 metros por línea. Son 8,4 kilómetros menos. Cada día.
El segundo número es la precisión del inventario. El sistema dice 50 unidades, la estantería tiene 38, así que un 76 por ciento. Ese desfase crea trabajo muerto en otro lugar completamente distinto: un pedido de reposición que nadie necesitaba, un envío urgente que cuesta dinero de verdad, una búsqueda por tres pasillos.
El punto donde suele romperse es la recepción de mercancía. El palé ya está ahí, el registro se hace más tarde y, justo en ese hueco, nace la diferencia que meses después aparece como una discrepancia de inventario que nadie sabe explicar.
La trampa: reorganizar las estanterías antes de contar. Un almacén ordenado con la zonificación equivocada es bonito, y el recorrido sigue siendo exactamente igual de largo que antes. Primero cuenta con qué frecuencia se recoge cada artículo, luego mueve las estanterías.
El primer paso cuesta una semana: cuenta las recogidas por artículo y adelanta los veinte principales. El resto del almacén puede quedarse donde está. El efecto casi siempre se encuentra en esos veinte.